¿Son peligrosas las bolas de fuego como la que sobrevoló Cádiz el 9 de enero?

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Con el miedo infundado al cometa apocalíptico personaje principal de la última película de Adam McKay, 'No mires hacia arriba', hay muchos ciudadanos que comienzan a ver con respeto los anuncios bolas de fuego que en tantas ocasiones sobrevuelan nuestros cielos dejando impresionantes fotografías.

el último fenómeno de esta clase que se ha podido ver en la provincia de Cádiz fue el alba de el pasado 9 de enero, cuando los detectores SMART registraron la aparición de una roca con un brillo que, según algunos testigos, transformó la noche en día a lo largo de unos segundos.

Exactamente este brillo es lo que destaca José María Madedo, estudioso del Centro de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC). "Era tan brillante que se podía ver desde Tarragona", explica el experto, que resalta las peculiaridades de una bola de fuego que explotó en la atmósfera terrestre a una agilidad de 150.000 km por hora, que para hacerse una idea de su velocidad, Sería como atravesar la provincia de Cádiz en dos segundos.

Pero, ¿Qué es verdaderamente una bola de fuego?. Según el investigador, una bola de fuego no es mucho más que un fenómeno que se crea en el momento en que una roca ingresa a la atmósfera terrestre a gran velocidad. Como resultado de esta gran velocidad, esta roca se frota contra el aire y se excita, volviéndose incandescente. Y eso es lo que observamos, una bola de fuego.

¿Son peligrosas las bolas de fuego?

Y, dado lo que nos muestra el cine estadounidense en cada estreno, ¿debemos estar preocupados? Madiedo es contundente. "En los próximos cien años no deberemos estar preocupados por estas bolas de fuego porque se administran rocas enormes que pueden volverse peligrosas”, si bien afirma sí, hay algunos tipos de rocas que son peligrosas.

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Por el hecho de que una roca que entra en la atmósfera comienza a ser peligroso ha de ser del tamaño de un edificio de cinco pisos», explica el especialista, que afirma que en el momento en que las rocas son más pequeñas, quedan reducidas a la nada por efecto del roce con el aire y la incandescencia. Solo en la situacion de rocas grandes, no daría el tiempo de consumirlas antes de tocar el suelo.

En efecto, en el caso de la bola de fuego que sobrevoló las ciudades de Cádiz Setenil de las Bodegas y El Gastor el 9 de enero se disolvió cuando se encontraba a una altitud de 31 kilómetros.

Las bolas de fuego parecen volverse poco a poco más recurrentes. No obstante, el investigador repudia esta hipótesis. “Es posible que parezca que hay más en este momento, pero son los mismos que antes., la diferencia es que cada vez existen más sistemas que los advierten. Semeja que está pasando mucho más pero no es así”, responde José María Madiedo.

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